Estrategias Competitivas

Estrategia competitiva en la empresa: tipos, importancia y cómo desarrollarla

Vivimos en un mercado globalizado y plenamente digital en el que la competitividad es extrema. Cada vez resulta más complejo que una empresa se haga oír en este panorama saturado donde los consumidores están sobreestimulados.

Para que te hagas una idea y de acuerdo a datos publicados por el INE a inicios de 2024, la creación de empresas se disparó un 9% en 2023 respecto al periodo anterior, alcanzando su mayor cifra desde 2007.

Ante esta realidad, se vuelve vital plantear estrategias competitivas potentes capaces de marcar la diferencia para que una marca se abra paso ante sus clientes potenciales.

Como emprendedor y líder empresarial, ¿tienes claro qué es una estrategia competitiva? ¿Por qué es capital para un negocio hoy en día? Y ¿qué tipos de estrategias competitivas existen? Si no tienes respuesta para alguna de estas tres cuestiones, desde aquí te la damos. Continúa leyendo y sal de dudas, pero no dejes de visitar la pagina qué es un MBA e infórmate en qué consisten estos estudios tan prestigiosos sobre dirección, gestión ye estrategia empresarial.

¿Qué es una estrategia competitiva?

Una estrategia competitiva es un plan de acción a largo plazo que una empresa desarrolla con el objetivo de aumentar su participación en el mercado, fortalecer su posición frente a los competidores y generar un mayor retorno de la inversión.

Esta estrategia se desarrolla evaluando las fortalezas de una empresa y las ventajas competitivas que ofrecen a sus clientes frente a los productos y servicios de las empresas rivales. Esta ventaja o punto diferencial puede derivar de varios factores como costes más bajos, productos o servicios únicos, mejores canales de distribución o un mayor reconocimiento de marca.

Para definir esta estrategia competitiva, la empresa debe comenzar analizando su situación en el mercado, así como los activos y los recursos de los que dispone. Además, debe profundizar en las necesidades, preferencias y deseos de sus clientes potenciales. La finalidad es identificar tanto las amenazas del mercado como las oportunidades que existen para que la marca se sitúe en una posición dominante en su sector.

En este diagnóstico estratégico resulta útil recurrir a diferentes herramientas como la matriz DAFO, las 5 fuerzas de Porter o el análisis PESTEL para identificar y medir aspectos que impactan en la actividad del proyecto.

¿Por qué es importante la estrategia competitiva en la empresa?

Tienes claro qué es una estrategia competitiva, pero ¿por qué es tan relevante en la actualidad? La respuesta es clara. Sin ella, la empresa será una más y es altamente probable que se pierda entre la amplísima oferta que opera en el mercado.

Sin una propuesta de valor diferencial, los consumidores no tendrán claro por qué deben confiar en ese negocio y no en otro de los cientos (o quizá miles) de competidores que ya existen. Esta situación termina por lastrar el desarrollo de cualquier proyecto y puede amenazar su rentabilidad.

Por tanto, trazar una estrategia competitiva ayuda a posicionarse, generar reconocimiento e impulsar el valor de la marca. Y todo ello revierte en mayores ventas o márgenes y en una mejora de la retención del cliente, asegurando así las ganancias.

Tampoco podemos pasar por alto el atractivo que implica tener clara la estrategia competitiva para atraer y retener talento al negocio. Cualquier empleado trabajará más a gusto con una empresa, cuyos líderes toman las decisiones de forma consecuente y alineadas con un plan estratégico general.

Beneficios de las Estrategias competitivas

Tipos de estrategias competitivas

No existe un enfoque universal para superar a la competencia y liderar el mercado. Cada empresa debe seleccionar la estrategia que mejor se adapte a sus expectativas, recursos y capacidades. Sin embargo, sí podemos agrupar las estrategias competitivas en tipologías diferenciadas.

Para ello, seguimos la clasificación propuesta por Michael Porter, destacado economista y empresario estadounidense. Porter distingue tres tácticas que, en la práctica, se pueden combinar.

Estrategia de diferenciación

Se basa en ofrecer productos o servicios distintos y más atractivos respecto a los de la competencia para hacer que los clientes elijan esta oferta sobre otras, incluso si tiene un precio superior. Esta identidad distintiva en la mente de los consumidores se busca, por ejemplo, desarrollando ciertas características, ampliando funcionalidades, mejorando la calidad, optimizando el servicio de soporte, impulsando la imagen de marca o apostando por la innovación constante.

La clave para que esta estrategia resulte efectiva es hacer coincidir el precio de la oferta con el valor percibido por el cliente. Si un producto o servicio es diferente porque aporta una cualidad única o valor añadido respecto al que puede comercializar la competencia, los consumidores estarán dispuestos a pagar más por él, aumentando así el margen de beneficio para la empresa.

Dicho de otro modo, con esta táctica, las empresas se vuelven superiores a sus rivales en el mercado, lo que les permite cobrar más por sus productos y servicios. Sería el caso claro de compañías como Apple o Starbucks.

Estrategia de liderazgo en costes

En contraposición a la estrategia de diferenciación está la de liderazgo en costes, que implica tener el coste de producción más reducido del sector para posicionarse como la oferta low cost más atractiva ante el público. Esta táctica solo es apta para grandes corporaciones porque se necesita un sistema de producción a gran escala y diferentes canales de distribución. Solo así es posible producir un gran volumen de productos o servicios a bajo coste para satisfacer la demanda.

Hay que dejar claro que ofrecer productos o servicios al menor precio posible no significa comprometer la calidad, sino que se trata de operar de forma eficiente y realizar una gestión inteligente y análisis de los costes para asegurar la rentabilidad.

Tal y como señala Porter, esta estrategia competitiva es útil para negocios que ofrecen un producto o servicio estándar que poco puede diferenciarse de los que ya existen en el mercado. Y se puede utilizar tanto con finalidad defensiva para proteger la posición de una empresa en el mercado u ofensiva para ganar cuota de participación. Como ejemplos de marcas que han activado este tipo de estrategia competitiva están McDonald´s o Primark.

Estrategia de nicho o especialización

Sigue la misma filosofía que la estrategia de nicho en cuanto a buscar la diferenciación para aumentar el valor percibido por el cliente y acrecentar así el margen de beneficio. Pero con una clara diferencia y es que se centra en satisfacer una necesidad específica de un segmento del mercado concreto. Esto es lo que se conoce como nicho y se puede segmentar de acuerdo a diferentes criterios como la ubicación, la edad, el estado social o los hábitos de consumo.

Las empresas que ponen en práctica esta estrategia solo pueden atender a un número limitado de clientes, pero logran acaparar a todo ese target especializado al cumplir con esas demandas que hasta el momento no había resuelto ninguna otra marca. Del mismo modo, al concentrar esfuerzos en un mercado especializado, son capaces de construir relaciones a largo plazo y generar mayor lealtad con su público.

Tipos de estrategias competitivas Michael Porter

¿Cómo planificar una estrategia competitiva?

Planificar y activar una estrategia competitiva es una labor compleja que requiere recursos, esfuerzos y tiempo. Dentro de este proceso, podemos identificar seis etapas claras.

  1. Considera la situación actual del negocio: A través de diferentes herramientas de análisis busca debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. Esto te ayudará a identificar los factores clave de éxito para el negocio.
  2. Identifica segmentos de mercado objetivo: Implica analizar el comportamiento, las preferencias, la demografía y el perfil psicográfico del buyer persona para delimitar segmentos que comparten necesidades y características similares a los que dirigirse.
  3. Estudio de la competencia: Investigar el entorno te ayudará a identificar las brechas y ventajas competitivas de la empresa para planear cómo puedes superarlas o explotarlas a tu favor.
  4. Selecciona la estrategia: En función de la posición que la empresa tenga en el mercado, los recursos disponibles y los objetivos de negocio a largo plazo, selecciona la estrategia más adecuada.
  5. Implementa: Si las ventajas competitivas ya están implementadas en la empresa, debes concentrarte en comunicarlas al mercado a través de un plan de marketing. Si la estrategia competitiva implica desarrollar una nueva característica para el negocio, planifica y ejecuta cómo hacerla realidad.
  6. Mide: Una estrategia competitiva está incompleta si no incluye un componente de seguimiento y evaluación. Monitorizar el impacto que han tenido las acciones implementadas de acuerdo a unos KPIs marcados te permitirá medir el rendimiento y optimizar el plan si es necesario.

Estrategia Competitiva - Proceso de planificación

En conclusión, podemos afirmar que la estrategia competitiva es esencial para que una empresa comprenda cómo puede superar a la competencia. Y, la búsqueda de esta ventaja competitiva es un componente esencial dentro de una estrategia global de negocio porque solo las empresas que sean capaces de identificar, crear y mantener esta diferenciación podrán avanzar en el mercado actual