Apalancamiento Financiero

Apalancamiento financiero, ¿qué es y para qué sirve?

Uno de los conceptos que debe manejar todo empresario o inversor es el de apalancamiento financiero. Se trata de un sistema de inversión que está en pleno auge y que ofrece importantes ventajas, siempre y cuando se esté trabajando en un proyecto de negocio rentable y escalable que pueda proporcionar beneficios en el medio y largo plazo.

En este post queremos explicarte con detalle qué es el apalancamiento financiero y cuáles son sus principales ventajas. Teniendo en cuenta que muchos emprendedores y profesionales apuestan por este sistema de inversión, es importante conocer sus posibilidades si quieres adentrarte en el mundo empresarial.

Qué es el apalancamiento financiero

Se trata de un modelo de inversión que consiste en endeudarse o contemplar formas de financiación para un proyecto, por ejemplo de emprendimiento invertir. Con ello se espera que los rendimientos o retorno de la inversión sean muy superiores a los intereses que requiere solicitar la financiación. De esta manera, el inversor paga la deuda y obtiene beneficios, además de ganar tiempo al poder contar con liquidez de forma anticipada sin arriesgar su propio capital.

Gracias al apalancamiento financiero, los inversores pueden invertir más capital del que tienen disponible, pudiendo así también obtener un mayor beneficio que si invirtieran solamente el capital propio del que disponen. De este modo, los beneficios que se obtienen de la inversión pueden ser mayores.

Cuantas mayores sean las deudas en las que incurra un inversor para dedicar financiación a un proyecto, mayor es el grado de apalancamiento. Para apalancarse financieramente es muy importante haber hecho un análisis económico de la empresa y haber validado de antemano la rentabilidad del negocio que se está llevando a cabo.

¿Cómo calcular el grado de apalancamiento financiero?

El cálculo del apalancamiento financiero se suele calcular a través de una medida fraccionada. Por ejemplo, lo podemos expresar de la siguiente forma: 1:10. Lo que significa que por cada euro invertido de nuestro propio capital, hemos invertido 10 de dinero prestado. Cuanto mayor sea el segundo número, significa que hemos recurrido a un mayor grado de apalancamiento.

La fórmula para medir el grado de apalancamiento tiene en cuenta dos elementos:

  • Valor de la inversión total
  • Capital propio invertido

La fórmula para calcular el apalancamiento financiero de una inversión sería por tanto la siguiente:

Fórmula Grado de Apalancamiento

Si por ejemplo hemos realizado una inversión de 10.000 euros, y el capital propio invertido es de 1.000 euros. obtenemos que el grado de apalancamiento es de 1:10. Esto significa que por cada euro invertido de capital propio, se han invertido 10 de capital externo. En este ejemplo, podemos ver también que si no contáramos con financiación externa, solo podríamos invertir nuestro propio capital, por lo que nuestra inversión sería diez veces menor y por tanto los beneficios también podrían ser mucho menores.

Un aspecto que hay que considerar es calcular el nivel óptimo de apalancamiento que podemos alcanzar según los tipos de interés de la financiación. Si los tipos de interés son del 7% sobre el total del capital invertido, y los beneficios generados por nuestra inversión son del 6%, nuestra inversión no estaría generando los resultados esperados, es decir, estaríamos perdiendo dinero.

Solamente es viable el apalancamiento financiero cuando el coste de solicitar financiación es inferior a los beneficios que podemos obtener a través de nuestro proyecto de inversión o negocio. Si bien es posible que durante un período de tiempo los beneficios no superen el tipo de interés pagado por el capital invertido, mantener esta situación supone un incremento de la deuda. Es necesario entender cuándo un negocio no es viable y reducir el apalancamiento financiero si deja de ser conveniente.

Beneficios del apalancamiento financiero en un proyecto de negocio

Saber cuándo es posible apalancarse financieramente es uno de los aspectos estratégicos que hay que tener en cuenta para la inversión en un negocio.

Cuando se trata de un proyecto empresarial, hay que considerar que los beneficios del apalancamiento financiero se cumplan.

  • Permite incrementar la rentabilidad: al poder invertir una mayor cantidad, el nivel de rentabilidad será mayor. Esto no significa que la rentabilidad crezca de forma proporcional a la inversión realizada, ya que puede haber negocios donde a partir de una determinada inversión, la rentabilidad tiende a crecer más lentamente.
  • Permite a los inversores reducir el riesgo sobre su propio capital, ya que no tendrían que arriesgarse a perderlo a corto plazo en caso de que el negocio no funcione o no rinda la rentabilidad esperada.
  • Es una oportunidad para que los inversores puedan destinar dinero a varios proyectos, ya que al no disponer de suficiente capital para dedicarlos a todos, pueden diversificar más, aumentando así las posibilidades de obtener mayores beneficios.

¿Qué riesgos presenta el apalancamiento financiero?

El apalancamiento financiero es un sistema de inversión que sólo debe aplicarse en aquellos proyectos de negocio en los que tenemos un alto nivel de seguridad en que van a resultar rentables, a menos que deseemos aplicar una estrategia de inversión agresiva.

El principal riesgo de apalancarse es que, aunque se tengan más posibilidades de incrementar la rentabilidad, también existen mayores posibilidades de incrementar las pérdidas si finalmente el negocio no genera suficientes beneficios, ya que el inversor o empresa tendrían que asumir tanto el coste del préstamo financiero como los intereses, y si los beneficios no cubren la totalidad de estos gastos financieros, el resultado puede ser mayores pérdidas que si se hubiera hecho una inversión menor.

Todo empresario y emprendedor debe estar familiarizado con el concepto de apalancamiento financiero, así como con la necesidad de superar el punto de equilibrio y también validar los modelos de negocio antes de decidir apalancarse, o bien diversificar las inversiones de manera que aumentemos las probabilidades de obtener rentabilidad. Los mayores riesgos suelen suponer también mayores posibilidades de obtener mayores beneficios, pero implican también la posibilidad de que se produzcan pérdidas.